El tercer maestro

Si Sócrates levantara la cabeza…

Si te digo la palabra “Ágora”, ¿qué te viene a la cabeza?

¿Ves a un grupo de gente vestida con túnica, barba blanca y hablando en una plaza?

¿Piensas en Sócrates o en Platón?

¿O en la película sobre Hypatia que dirigió Amenábar?

Yo, ahora, cuando pienso “Ágora”, siento que mi mente se llena de un montón de imágenes cuyos protagonistas son chicos y chicas: les veo conversar, trabajar, leer, dibujar en las cristaleras, tocar música… y todo eso en nuestra propia Ágora.

¿Te has parado a pensar hasta qué punto nos determina el lugar que habitamos?

Malaguzzi llamaba el tercer maestro al espacio de aprendizaje, entendido como un elemento fundamental que busca la conexión entre la arquitectura y el proyecto pedagógico. Interesante, ¿verdad?

Pero esto mismo lo conocían ya los ciudadanos griegos cuando se reunían en el ágora, esa plaza donde hablaban, discutían y llegaban a acuerdos…, hasta el punto de que hoy se considera que fue precisamente la existencia de ese lugar lo que propició el surgimiento de la democracia.

En nuestro caso, el edificio se planificó para favorecer precisamente el encuentro. Y todo se distribuye alrededor del Ágora. La cotidianeidad de nuestro instituto gira en torno a un espacio esencialmente colectivo donde nuestro alumnado:

• se expresa y dialoga,

• se relaciona con los demás,

• crea y comparte sus creaciones,

• se reúne para investigar en grupo…

No es un lugar de paso, es un lugar de vida.

Allí, de pie o sentados en las gradas, cada lunes a primera hora y cada viernes al cerrar la semana, toda la comunidad de Encuentro nos citamos para tener un tiempo de asamblea. Y hablamos de cómo se van a planificar los días venideros o bien hacemos balance de lo desarrollado.

Porque esta cuestión, la asamblea, es una de las prácticas que nos otorgan unas señas de identidad más claras: dar voz, generar diálogo, escuchar, atender… Para ello es necesario contar con un tiempo y también, cómo no, con un espacio.

Si ya conoces nuestra Ágora, sabrás la luz que posee, con sus altos techos y sus ventanales enormes; habrás sentido también la energía positiva que genera, siempre vibrante con las pinturas y las instalaciones creadas por nuestro alumnado.

Si todavía no la conoces… bueno, con palabras no voy a saber explicártelo bien.

Tan solo te adelanto lo que decía Sócrates: el conocimiento empieza en el asombro.

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De lunes a viernes, de 8:30 a 16:30 horas.
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